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29 de August de 2004

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2ºÍndice de Artículos

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2003,  Eplerenona: un Nuevo Bloqueante de Aldosterona para la Insuficiencia Ventricular Severa

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2003,  Hiperaldosteronismo primario y carcinoma adrenal

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11/2002, Evaluan el antagonismo de la aldosterona en la funcion diastolica

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01/2002, El sistema renina angiotensina aldosterona parece estar agotado

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01/2002, Normokalemic Hyperaldosteronism in Patients with Resistant Hypertension

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05/2001, El Consumo de Calcio y Vitamina D Reduce la Tensión Sistólica

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05/2001, Paraneoplastic Hyperaldosteronism Associated with Non-Hodgkin's Lymphoma

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10/2000, Familial Hyperaldosteronism

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1/2001, Búsqueda de tejidos extra-adrenales productores de aldosterona, en pacientes con falla cardíaca

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01/2002, Normokalemic Hyperaldosteronism in Patients with Resistant Hypertension

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2001, Análisis coste-beneficio del uso de espironolactona en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca crónica

bullet 10/2000, Debate sobre el Sistema Renina Angiotensina Aldosterona
bullet 9/2000, A novel genetic locus for low renin hypertension: familial hyperaldosteronism type II maps to chromosome 7 (7p22)
bullet 03/2000, Bloqueo del sistema renina angiotensina en hipertensión arterial
bullet 02/2000, The Sixth Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure
bullet 10/1999, Steroid disorders in children: Congenital adrenal hyperplasia and apparent mineralocorticoid excess
bullet 1999, Directrices de la OMS y de la Sociedad Internacional de Hipertensión para el tratamiento de la hipertensión, 1999, Subcomité de directrices.
bullet 1995, Renal calculi in primary hyperaldosteronism.
bullet 7/1984, Idiopathic hyperaldosteronism. A possible role for aldosterone-stimulating factor
bullet uba, EX198 Estructura, acción biológica y metabolismo de precursores de la aldosterona en diversas especies.

 

 

*Eplerenona: un Nuevo Bloqueante de Aldosterona para la Insuficiencia Ventricular Severa

     Hace casi 4 años que la espironolactona se incluyó en el armamento terapéutico de la insuficiencia cardiaca con disfunción ventricular severa. Ahora, un ensayo que se publica en 'NEJM', demuestra que la administración de un nuevo bloqueante selectivo de la aldosterona, consigue una reducción de la morbimortalidad de los pacientes que sufren disfunción ventricular izquierda tras un infarto de miocardio. Sin embargo, el editorial que acompaña al trabajo no aprecia ventajas apreciables de eplerenona, así es como se llama este fármaco, frente a la espironolactona que se viene empleando en la actualidad.

       Se trata de un ensayo multicéntrico, aleatorizado y doble ciego controlado con placebo que incluye más de 3.000 pacientes en cada brazo (eplerenona vs placebo) con un seguimiento de 16 meses. Los criterios principales de valoración fueron la muerte por cualquier causa o por causa cardiovascular, y las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca, infarto de miocardio (IAM), ictus o arritmia ventricular. e

      Los investigadores han demostrado que la administración de 25 a 50 mg de eplerenona a partir de las dos primeras semanas tras un IAM que cursa con disfunción ventricular, consigue reducciones significativas de la mortalidad global, de la mortalidad cardiovascular y de los ingresos por enfermedad cardiaca. También se consiguió una reducción de los ingresos de cualquier causa. Se observó así mismo un aumento de los casos de hiperkalemia en el grupo de eplerenona frente a placebo (5,5% vs 3,9%).

      Por intención de tratar, los autores calculan 50 pacientes para salvar una vida en un año y 33 para prevenir una muerte o un ingreso de causa cardiovascular cada año. La eplerenona está aprobada en EE UU para el tratamiento de la HTA y es un bloqueante selectivo mineralocorticoide que no actúa sobre los receptores de glucocorticoides, progesterona o andrógenos. Evita así los efectos secundarios de impotencia y ginecomastia en el varón.

      Los resultados del ensayo RALES (Randomized Aldactone Evaluation Study) publicado en 1999 ya demostraron un aumento de la supervivencia de los pacientes con insuficiencia cardiaca (IC) y disfunción ventricular severa, algo que animó a los clínicos a incluir este clásico y barato fármaco bloqueante de la aldosterona en los regímenes terapéuticos de estos sujetos.

      El editorial que acompaña a este trabajo repasa los mecanismos por los que la inhibición de la aldosterona beneficia a estos pacientes con insuficiencia cardiaca grave y disfunción ventricular severa. En el fondo de todo subyace, según el autor, la capacidad de estos compuestos para frenar el remodelado cardiaco, algo que también consiguen los betabloqueantes e IECAS, recomendados como fármacos de primera línea en este contexto.

      En opinión del editorial, los pacientes incluidos en el ensayo con espironolactona eran diferentes a los de eplerenona. Los primeros tenían mayor disfunción ventricular izquierda (fracción de eyección media de 25% vs 33%) y la mortalidad del grupo de placebo en el primer año fue del 25% y del 13,6% en cada uno de estos ensayos. A la vista de estas y otras consideraciones, el autor "no encuentra ningún resultado en los ensayos que sugiera que eplerenona deba ser utilizada primariamente antes de haber probado con espironolactona".

      En cualquier caso, es probable que los bloqueantes de aldosterona se estén utilizando en pacientes con grados de IC menos severa y con monitorización más laxa del potasio que los empleados en estos ensayos clínicos, algo que preocupa al autor.

N Eng J Med 2003;1380-821309-21

 

*Hiperaldosteronismo primario y carcinoma adrenal

Med Int Mex 2003;19(1):52-54 Caso clínico (PDF 93kb)

MI1-03(52-54)93kb PDF

Fuente: http://www.nietoeditores.com.mx/articulos.php?id_sec=4&id_art=353

 

*EVALUAN EL ANTAGONISMO DE LA ALDOSTERONA EN LA FUNCION DIASTOLICA

Varese, Italia.


En pacientes con hipertensión, el antagonismo de la aldosterona se asocia con mejoría considerable de los parámetros de función diastólica, independientemente del control de la presión arterial

Hypertension 40:647-652 Nov 2002

Autores:  
Grandi AM, Imperiale D, Santillo R y colaboradores

Institución/es participante/s en la investigación: 
Department of Clinical and Biological Sciences, University of Insubria, Varese, Italia.

http://www.siicsalud.com/dato/dat032/03718032.htm

 

22 de enero de 2002

Rafael Pérez Ybarra.

*El sistema renina angiotensina aldosterona parece estar agotado

El sistema renina angiotensina aldosterona es la diana a la que se dirigen la mayoría de los medicamentos que tratan la insuficiencia cardiaca. Sin embargo, según ha explicado Enrique Novo, del Hospital de Guadalajara, en el curso Cardioactiva 2002, celebrado en Madrid, es posible que haya que fomentar otras vías de tratamiento, ya que el bloqueo en otros eslabones de este sistema puede que no aporte más beneficios.

Enrique Novo García, del Hospital de Guadalajara.
Foto: Agustín Iglesias.

 

El objetivo en el tratamiento actual de la insuficiencia cardiaca pasa por buscar la estabilización o regresión de la enfermedad. "Una vez que se ha constituido el daño, es muy difícil normalizar la lesión; sin embargo, sí debemos intentar detener su evolución y mejorar la situación clínica", ha indicado Enrique Novo García durante su participación en el curso Cardioactiva 2002 que, organizado por la Sociedad Castellana de Cardiología, se ha celebrado en Madrid. Debido a que se plantea un tratamiento crónico, "éste debe ser bien tolerado y fácil de seguir", según el doctor Novo, cardiólogo del Hospital de Guadalajara.

El sistema renina angiotensina aldosterona es la diana preferente en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca, ya que queda bloqueado desde distintos niveles: inhibidores de la enzima convertidora y de la aldosterona. Para el experto, "es posible que el control de este sistema sea casi completo, por lo que la inhibición de un eslabón más puede que no aporte nada nuevo en una patología en la que hay muchos niveles". A su juicio, lo más aconsejable sería dirigirse hacia otras vías.

Más sencillos
Así, las expectativas a corto plazo para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca pasan por medicamentos que tienen un mecanismo de acción más simple. Para Novo, lo más lógico es bloquear los sistemas neurohormonales que todavía no se han controlado con las terapias que hasta ahora han demostrado beneficios. "Parece consecuente que, si conseguimos bloquear alguno de estos sistemas, podríamos obtener un mayor beneficio en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca".

Entre estas opciones ha destacado las terapias que se dirigen al bloqueo de la endotelina o el papel de los inhibidores de la vasopeptidasa. "Estas familias son las que parecen tener una mejor perspectiva para mejorar algo el pronóstico de los pacientes con insuficiencia cardiaca; aunque actualmente su situación es mejor, todavía podemos intentar hacer algo más". Sin embargo, la edad supone un problema en el tratamiento de estos pacientes. "La mayoría de ellos tienen una edad muy avanzada y en muchos casos existe riesgo de complicaciones".

Muy lejano
La terapia génica es el futuro en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca. "Ahora bien, llevamos ya bastantes años hablando de esta posibilidad sin que se hayan concretado los resultados. En teoría, sería posible cambiar el metabolismo celular y optimizar el funcionamiento de los órganos, aunque todavía queda mucho camino por recorrer".

Entre el presente y el futuro, el tratamiento a largo plazo de la insuficiencia cardiaca puede pasar por los fármacos que bloqueen las citocinas. "A pesar de que estamos en una fase incipiente, los primeros ensayos realizados con la pentoxifilina -un factor que inhibe la producción del factor de necrosis tumoral- no han demostrado si la inactivación de la producción de este factor es o no beneficioso". No obstante, Novo ha señalado que este medicamento ha demostrado en estudios clínicos que es un tratamiento inocuo con una buena tolerancia.

Para el cardiólogo, hay otras opciones, como la vitamina E y la L-arginina. "Es posible que la terapia antioxidante acabe por tener su papel en estos enfermos, sobre todo porque son terapias sencillas y bien toleradas".

Glicoproteína IIB/IIIA
Un metaanálisis publicado en el último número de "The Lancet" sugiere que los inhibidores de la glicoproteína IIb/IIIa son una terapia válida para los pacientes con síndromes coronarios agudos. El estudio también muestra que los varones pueden beneficiarse más que las mujeres de la pauta terapéutica. Estos inhibidores previenen la formación de trombos en las arterias coronarias y han demostrado que reducen las complicaciones cardiacas en pacientes sometidos a una intervención coronaria percutánea, aunque no se había probado su papel en enfermos que no se habían sometido a dicha operación. Ahora, un equipo del Hospital de Rotterdam, en Holanda, ha comprobado que reducen la mortalidad y el número de infartos en pacientes con síndromes coronarios, por lo que se debe considerar su uso precoz justo después de la admisión hospitalaria.

[PDF] Aldosteronismo Primario.
Formato de archivo: PDF/Adobe Acrobat
... Manejo del hiperaldosteronismo primario en la provincia de Cáceres. ... Hiperaldosteronismo
primario: Subtipos y diagnóstico de localización, Hipertensión Vol. ...
virtual.cucs.udg.mx/recursos/capitulo10.3.pdf –

 

 

 

 
The New England Journal of Medicine, Volume 344:1558-1559, May 17, 2001, Number 20

* Paraneoplastic Hyperaldosteronism Associated with Non-Hodgkin's Lymphoma
 

To the Editor: Hyperaldosteronism is the cause of about 0.5 to 2 percent of all cases of hypertension. Aldosterone-producing adenomas account for approximately 60 percent of the cases of hyperaldosteronism, and bilateral adrenal hyperplasia accounts for the remaining 40 percent. Its occurrence as a paraneoplastic syndrome is very rare. We describe a patient with hyperaldosteronism in whom the excess aldosterone was caused by a non-Hodgkin's lymphoma.

The patient was a 57-year-old man who presented with easy fatigability and headache. He had had hypertension for two months and was receiving enalapril therapy. His blood pressure was 215/140 mm Hg. Physical examination revealed splenomegaly and a left-sided supraclavicular mass. The plasma potassium concentration was 2.7 mmol per liter. A chest x-ray film and a computed tomographic abdominal scan showed enlarged mediastinal and abdominal lymph nodes; the adrenal glands were normal. The plasma aldosterone concentration, measured while the patient was supine, was high, and plasma renin activity was low (Table 1). A test for the hybrid 11{beta}-hydroxylase–aldosterone synthase gene (CYP11B1-CYP11B2) responsible for glucocorticoid-remediable aldosteronism was negative,1 and measurements obtained by adrenal-vein sampling revealed no evidence of adrenal hyperproduction of aldosterone (Table 1). Biopsy of the supraclavicular mass revealed non-Hodgkin's lymphoma, large-cell type. The patient was treated with spironolactone, doxazosin, and amlodipine, which resulted in a fall in blood pressure to 140/90 mm Hg, followed by a regimen of cyclophosphamide, doxorubicin, vincristine, and prednisone, with a further reduction in blood pressure and a decrease in the size of the lymph nodes. One month after chemotherapy, while taking only amlodipine, the patient was normotensive and his plasma aldosterone concentration was normal (Table 1). After five months the patient relapsed, with an increase in blood pressure and plasma aldosterone concentrations. He died six months later.

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Table 1. Plasma Renin Activity and Adrenal Steroid Concentrations in a Patient with Non-Hodgkin's Lymphoma and Hyperaldosteronism.

 

 
Equal amounts of RNA extracted from a lymph node containing tumor from the patient and from control samples (a lymph node from another patient with non-Hodgkin's lymphoma and normal adrenal tissue) were analyzed by Northern blotting with the use of a probe specific for CYP11B2, as previously described.2 This analysis demonstrated increased expression of CYP11B2 messenger RNA in the patient's lymph-node sample as compared with the control samples, indicating that the hyperaldosteronism was a paraneoplastic syndrome associated with the non-Hodgkin's lymphoma.

Paraneoplastic hyperaldosteronism has been described in a patient with ovarian cancer.3 Others have described secondary hyperaldosteronism caused by the secretion of renin from renal or pulmonary carcinomas.4 Even though the CYP11B2 gene is known to be expressed in lymphocytes,5 we are not aware of previous reports of a patient with a malignant lymphoma who had primary hyperaldosteronism caused by tumor production of the hormone.


Paolo Mulatero, M.D.
Franco Rabbia, M.D.
Franco Veglio, M.D.
University of Turin
10133 Turin, Italy

References

  1. Mulatero P, Curnow KM, Aupetit-Faisant B, et al. Recombinant CYP11B genes encode enzymes that can catalyze conversion of 11-deoxycortisol to cortisol, 18-hydroxycortisol, and 18-oxocortisol. J Clin Endocrinol Metab 1998;83:3996-4001.[Abstract/Full Text]
  2. Pascoe L, Jeunemaitre X, Lebrethon MC, et al. Glucocorticoid-suppressible hyperaldosteronism and adrenal tumors occurring in a single French pedigree. J Clin Invest 1995;96:2236-2246.[ISI][Medline]
  3. Todesco S, Terribile V, Borsatti A, Mantero F. Primary aldosteronism due to a malignant ovarian tumor. J Clin Endocrinol Metab 1975;41:809-819.[Abstract]
  4. Ganguly A, Gribble J, Tune B, Kempson RL, Luetscher JA. Renin-secreting Wilms' tumor with severe hypertension: report of a case andbrief review of renin-secreting tumor. Ann Intern Med 1973;79:835-837.[ISI][Medline]
  5. Takeda Y, Furukawa K, Inaba S, Miyamori I, Mabuchi H. Genetic analysis of aldosterone synthase in patients with idiopathic hyperaldosteronism. J Clin Endocrinol Metab 1999;84:1633-1637.[Abstract/Full Text]
  6.  
  7.  
  8. http://content.nejm.org/cgi/content/full/344/20/1558

 

 

 

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Brazilian Journal of Medical and Biological Research
Print ISSN 0100-879X

Braz J Med Biol Res, October 2000, Volume 33(10) 1149-1155

* Familial hyperaldosteronism

D.J. Torpy1, C.A. Stratakis2 and G.P. Chrousos3

1Department of Medicine, Greenslopes Hospital, University of Queensland, Brisbane, Australia
2Developmental Endocrinology Branch, and 3Pediatric and Reproductive Branch, National Institute of Child Health and Development, NIH, Bethesda, MD, USA

Abstract
Text
References
Correspondence and Footnotes

Abstract

Aldosterone, the major circulating mineralocorticoid, participates in blood volume and serum potassium homeostasis. Primary aldosteronism is a disorder characterised by hypertension and hypokalaemia due to autonomous aldosterone secretion from the adrenocortical zona glomerulosa. Improved screening techniques, particularly application of the plasma aldosterone:plasma renin activity ratio, have led to a suggestion that primary aldosteronism may be more common than previously appreciated among adults with hypertension. Glucocorticoid-remediable aldosteronism (GRA) was the first described familial form of hyperaldosteronism. The disorder is characterised by aldosterone secretory function regulated chronically by ACTH. Hence, aldosterone hypersecretion can be suppressed, on a sustained basis, by exogenous glucocorticoids such as dexamethasone in physiologic range doses. This autosomal dominant disorder has been shown to be caused by a hybrid gene mutation formed by a crossover of genetic material between the ACTH-responsive regulatory portion of the 11ß-hydroxylase (CYP11B1) gene and the coding region of the aldosterone synthase (CYP11B2) gene. Familial hyperaldosteronism type II (FH-II), so named to distinguish the disorder from GRA or familial hyperaldosteronism type I (FH-I), is characterised by autosomal dominant inheritance of autonomous aldosterone hypersecretion which is not suppressible by dexamethasone. Linkage analysis in a single large kindred, and direct mutation screening, has shown that this disorder is unrelated to mutations in the genes for aldosterone synthase or the angiotensin II receptor. The precise genetic cause of FH-II remains to be elucidated.

Key words: aldosterone, hyperaldosteronism, genetics, adrenal tumour, hypertension

Introduction

Aldosterone, the major circulating mineralocorticoid, is a steroid hormone produced exclusively in the zona glomerulosa in a series of six biosynthetic steps. The product of the CYP11B2 gene is capable of catalysing the 11ß-hydroxylase, 18-hydroxylase and 18-hydroxydehydrogenase steps in aldosterone biosynthesis (1,2). The CYP11B2 gene is located on human chromosome 8q24.3-tel, in close proximity to the highly homologous CYP11B1 gene, which codes only for the 11ß-hydroxylase enzyme, and catalyses the final step in cortisol synthesis (3). At the level of the zona glomerulosa, the major stimulatory influences are angiotensin II and serum potassium concentration (4,5). Adrenocorticotropic hormone (ACTH) stimulates aldosterone secretion in an acute and transient fashion, but ACTH probably does not play a direct role in the chronic regulation of aldosterone secretion (6,7). The major inhibitory influences affecting the zona glomerulosa are exerted by circulating atrial natriuretic peptide (8), and locally, by dopamine (9). Aldosterone acts on its target tissues (distal renal tubule, sweat glands, salivary glands, large intestinal epithelium) via its own specific mineralocorticoid receptors (10,11). Mineralocorticoid receptors exhibit equal affinity for aldosterone and glucocorticoids (12), but distal renal tubular receptors are protected from the effects of cortisol by 11ß-hydroxysteroid dehydrogenase, which converts cortisol to inactive cortisone. A number of aldosterone precursors, including deoxycorticosterone and 18-hydroxycorticosterone, have mineralocorticoid activity, and their hypersecretion in various pathological states may produce or exacerbate features typical of mineralocorticoid hypertension.

Hyperaldosteronism is characterised by excessive secretion of aldosterone with consequent increased sodium reabsorption and potassium and hydrogen ion excretion. Clinical features include hypertension, hypokalaemia and metabolic alkalosis. Hyperaldosteronism may alter glucose metabolism through altering insulin secretion, an effect of reduced pancreatic ß-cell intracellular potassium, or altering insulin sensitivity (13,14). Correspondingly, leptin secretion, which is responsive to insulin levels, is reduced in primary aldosteronism and recovers following curative adrenalectomy (15). Hence, it is possible that undiagnosed primary aldosteronism may contribute to the load of type II diabetes mellitus among hypertensives (16). Improved screening methods for primary aldosteronism may allow evaluation of this possibility. In addition, cardiovascular fibrosis has been related to aldosterone hypersecretion (17-19).

Hyperaldosteronism represents a subset of disorders known as mineralocorticoid hypertension. These include two causes of congenital adrenal hyperplasia (11ß-hydroxylase deficiency and 17a-hydroxylase deficiency), the syndrome of apparent mineralocorticoid excess due to 11ß-hydroxysteroid dehydrogenase deficiency, primary glucocorticoid resistance, Liddle's syndrome, and exogenous sources of mineralocorticoid such as licorice or drugs such as carbenoxolone. The features of mineralocorticoid excess are also often seen in Cushing's syndrome, particularly in patients with ectopic ACTH-producing tumours. In these cases, it is postulated that excessive glucocorticoid levels overwhelm the ability of the 11ß-hydroxysteroid dehydrogenase enzyme to inactivate cortisol at the kidney mineralocorticoid receptor level.

Primary aldosteronism

Primary aldosteronism was originally described by J.W. Conn (20) as a syndrome of hypertension associated with hypokalaemia and postulated hypersecretion of an endogenous mineralocorticoid. Early reported cases were due to an aldosterone-producing adrenocortical adenoma (APA), removal of which led to some of the earliest cures of hypertension (21).

Earlier reliance on plasma potassium as a screening test, as advocated by some authorities (22), may have led to under-recognition of the contribution of primary aldosteronism to hypertension. An early study using saline infusion as a screening test for primary aldosteronism reported a frequency of 2.2% of primary aldosteronism among 1,036 unselected hypertensives (23), but recent studies using the ratio of plasma aldosterone to plasma renin activity (ARR) concentrations in plasma suggested that primary aldosteronism may account for at least 8.5% of hypertensives (24,25). The use of laparoscopic adrenalectomy has reduced the morbidity of surgery for APA (26). Primary aldosteronism is most frequently diagnosed in middle-aged adults, is more common in women, and rare in children.

Diagnosis of primary aldosteronism

The currently advocated diagnostic process follows the sequence of screening, confirmation of aldosterone secretory autonomy, differential diagnosis (unilateral surgically remediable or bilateral source of aldosterone), and exclusion of familial hyperaldosteronism type I (27). The validity of screening for primary aldosteronism with the ARR, performed under random conditions with respect to salt intake is now well documented (28-30). However, there is no consensus regarding the indications for screening among hypertensives which takes into account recent reports of increased prevalence of primary aldosteronism using the ARR. The presence of hypertension and hypokalaemia predicts primary aldosteronism with 50% accuracy (31), however normokalaemic hypertensive primary aldosteronism is now well recognised. Factors which may lead to misleading ARR tests need to be taken into account, including diuretics, spironolactone, ß-blockers, dihydropyridine calcium channel blockers, renal impairment and untreated hypokalaemia. Several tests have been advocated for confirmation of aldosterone secretory autonomy including the intravenous saline suppression test (23), the oral salt/fludrocortisone suppression test (25), the oral salt loading test with measures of 24-h urine aldosterone excretion (32), or the oral captopril test (33,34). These tests have not been rigorously compared. In some cases with very high ARR tests, confirmation of aldosterone secretory capacity may not be necessary.

Differential diagnosis, primarily between bilateral adrenal hyperplasia (BAH) and APA, can be achieved with postural testing, where BAH exhibits a rise in aldosterone with upright posture indicative of responsiveness to angiotensin II (35), 18-hydroxycorticosterone levels (35,36), adrenal computed tomograms (70% sensitivity for APA, coexistent incidentalomas may confound this test) and adrenal venous sampling, which remains the gold standard test despite some controversy over technique and interpretation (37,38). Uncommon forms of primary aldosteronism include angiotensin II responsive APA, which show an aldosterone response to posture or angiotensin II infusion, glucocorticoid-remediable aldosteronism which can be excluded with specific genetic testing or a dexamethasone suppression test, and primary adrenal hyperplasia, where unilateral autonomous aldosterone secretion occurs without a discrete tumour on gland resection (38,39).

Familial forms of hyperaldosteronism include familial hyperaldosteronism type I (FH-I) (glucocorticoid-remediable aldosteronism) and familial hyperaldosteronism type II (FH-II). Hyperaldosteronism has also been seen in multiple endocrine neoplasia type 1 (MEN-I) (40).

Familial hyperaldosteronism type I

In 1966, the first familial cases of hypertension due to a dexamethasone suppressible form of hyperaldosteronism were reported (41). This autosomal dominant disease is known as glucocorticoid-remediable aldosteronism (GRA) or recently, FH-I. GRA is characterised by bilateral adrenal hyperplasia, or rarely, adrenal adenoma (42). GRA accounts for approximately 1% of cases of primary hyperaldosteronism.

The genetic locus for this disorder was recently established by genetic linkage analysis and the causative mutation subsequently identified (43). The defect involves a crossover of genetic material between the closely related highly homologous genes that code for the enzyme 11ß-hydroxylase (CYP11B1) (which catalyses the last step in cortisol biosynthesis) and the gene for aldosterone synthesis (CYP11B2). Fusion of a portion of the regulatory region of CYP11B1, the ACTH-responsive promoter, with the coding region of the CYP11B2 gene allows aldosterone synthesis to be strongly directed by ACTH, resulting in pathologically high levels of aldosterone and extreme suppressibility of aldosterone to exogenous glucocorticoid administration.

Elucidation of this mutation readily explained the cardinal pathophysiological features of the disorder. The synthesis of "hybrid" steroids, 18-oxocortisol and 18-hydroxycorticosterone, requires the action of 17a-hydroxylase on aldosterone, an enzyme expressed only in the zona fasciculata, suggesting that aldosterone is synthesised in the zona fasciculata in this disorder (44). Higher blood pressure in the offspring of affected mothers rather than affected fathers has been attributed to the effects of high maternal aldosterone on the fetus rather than imprinting (45,46). Importantly, not all individuals with the GRA mutation have hypertension, and ongoing studies of the physiologic and genetic bases of their counterbalancing hypotensive systems are in progress (47). The lack of hypokalaemia in many subjects with GRA has been related to a blunted aldosterone response to potassium, which may reduce the severity of hyperaldosteronism (48). Availability of a genetic test for GRA has allowed exploration of the phenotype, such as demonstration of the association of intracranial aneurysm and haemorrhagic stroke with GRA (49).

Familial hyperaldosteronism type II

Familial hyperaldosteronism type II as a distinct entity was recognised by R.D. Gordon (25,50), although other isolated familial cases of non-dexamethasone suppressible hyperaldosteronism have also been reported (51,52). In addition, the author is aware of several other families with non-dexamethasone suppressible familial hyperaldosteronism, from a variety of other countries. After the initial serendipitous discovery of two cases in a single family, subsequent cases have been identified by application of the ARR screening test followed by confirmatory testing, and surgery if indicated. To date, 17 families (44 individuals) with FH-II have been identified by the Gordon group (50). All families are of Caucasian descent, from a variety of European backgrounds. There has been no clinical or biochemical evidence of multiple endocrine neoplasia type I in the affected families. Families with APA alone, BAH or both entities represented in one family have been detected. The age range at diagnosis was 14-72 years.

The FH-II phenotype is clinically indistinguishable from a large control group of cases of sporadic primary aldosteronism with respect to age of onset, gender, frequency of hypokalaemia, aldosterone and plasma renin activity levels, and relative frequency of APA and idiopathic hyperaldosteronism (50). In contrast to FH-I, for which genetic testing is available and autosomal dominant inheritance is well established, the mode of inheritance of FH-II remains speculative. However, in the large kindred reported elsewhere, vertical transmission suggests autosomal dominant inheritance. This is also the case in six other FH-II families. In the largest FH-II kindred reported, X-linked inheritance cannot be excluded on segregation analysis, although linkage analysis involving microsatellites on the X-chromosome have been negative.

Our genetic studies of FH-II have focussed on a single large kindred with seven family members who suffer from hyperaldosteronism. Hyperaldosteronism has been demonstrated by the use of the ARR in all cases, and fludrocortisone suppression testing in six of the seven affected individuals. The five hypertensive subjects with primary aldosteronism had adrenal venous sampling results indicative of bilateral adrenal autonomous aldosterone production. Hence, adrenalectomy was not justified and tumour tissue was not available from this family. For genetic linkage analysis purposes, those with positive ARR tests and nonsuppression of aldosterone levels on fludrocortisone suppression testing were classified as affected, hypertensive individuals with normal ARR or those younger than 20 were classified a "query" affected, and normotensive individuals with normal ARR and age greater than 20 were classified as unaffected (50).

A number of candidate genes were studied in terms of physiologically based hypotheses regarding the possible aetiology of FH-II. These hypotheses included the possibility of activating mutations of the angiotensin II type 1 (AT1) receptor gene and the CYP11B2 "aldosterone synthase" gene. We excluded involvement of the AT1 receptor gene in FH-II by means of genetic linkage analysis using a dinucleotide (CA) repeat polymorphism contained in a 0.9-kb EcoRI fragment approximately 15 kb downstream from the 5' end of the AT1 gene coding sequence (53).

Although the hybrid gene mutation which causes FH-I had tested negative by PCR (54), and/or Southern blot technique in all cases, an activating mutation of CYP11B2, different from the hybrid gene mutation seen in FH-I, could cause FH-II (55). Accurate chromosomal localisation of the CYP11B2 gene was achieved by radiation hybrid mapping and fluorescent in situ hybridisation (3). We then excluded involvement of the CYP11B2 gene in the FH-II phenotype of the single large kindred using a poly-A repeat marker within the 5' region of the CYP11B2 gene and nine other markers in an 80-cm region extending from 8q21-8qtel (50). The LOD (logarithm of the odds) score for the CYP11B2 intragenic marker was -12.6 at a recombination distance (2) of 0.

A number of other candidate genes were excluded from segregation with the FH-II phenotype in this family, including the MEN-I locus at chromosome 11q13. Although loss of heterozygosity at the 11q13 chromosomal locus has been described in APA, including those from FH-II patients, loss of heterozygosity at this locus is a frequent finding in sporadic endocrine tumours. Currently, a genome-wide search is near completion where the genetic locus for FH-II should be identified. Elucidation of the causative gene in FH-II may have implications for both sporadic primary aldosteronism and hypertension in general.

Conclusions

Familial primary aldosteronism has offered opportunities to understand the genetic mechanisms underlying at least a subset of primary aldosteronism. This may be of importance in sporadic primary aldosteronism, which is being recognised with increasing frequency due to the application of plasma ARR testing in normokalaemic hypertensives. The advent of laparoscopic adrenalectomy has reduced the morbidity of surgical treatment of primary aldosteronism. The unremarkable clinical features of FH-II so far ascertained relative to sporadic primary aldosteronism, suggest that biochemical screening of family members of primary aldosteronism patients should be employed more widely. With increasing recognition, a need to optimise diagnostic strategies will become evident. The place of screening for primary aldosteronism among hypertensives has not yet received critical cost-benefit analysis.

References

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Correspondence and Footnotes

Address for correspondence: D.J. Torpy, Department of Medicine, Greenslopes Hospital, University of Queensland, Newdegate Street, Brisbane, Qld, 4120, Australia. Presented at the First International Meeting on Adrenal Disease: Basic and Clinical Aspects, Ribeirão Preto, SP, Brazil, August 31-September 2, 1999. Received December 20, 1999. Accepted April 13, 2000.

 

 

Martes, Enero 16 de 2001

*Búsqueda de tejidos extra-adrenales productores 
de aldosterona, en pacientes con falla cardíaca

En la actualidad sabemos que en pacientes con falla cardíaca hay disbalance neurohormonal con claro aumento de la síntesis de aldosterona en la glándulas suprarrenales, retención de agua y sodio, excreción de potasio y activación del sistema nervioso simpático que induce disfunción miocárdica y de barorreceptores.

Algunos estudios recientes han demostrado que esta hormona puede ser sintetizada en órganos como el corazón y vasos sanguíneos.

Con el objetivo de corroborar investigaciones anteriores, los doctores Yuji Mizuno, Michihiro Yoshimura y sus colaboradores afiliados al Departamento de Cardiología en la Escuela de Medicina de Kyoto, Japón, publican en la edición de enero de la revista Circulation, el reporte de un estudio, cuyo objetivo primordial fue identificar la producción de aldosterona en el miocardio.

Para tal efecto, los investigadores seleccionaron 20 pacientes con disfunción sistólica del ventrículo izquierdo, 25 con disfunción diastólica ventricular izquierda y 23 sujetos control.

La intervención realizada consistió en mediciones de aldosterona, péptido auricular natriurético tipo b, y enzima convertidora de angiotensina, en muestras sanguíneas tomadas de la vena interventricular anterior, seno coronario y raíz aórtica.

Los niveles de aldosterona fueron significativamente superiores en la vena interventricular anterior y en el seno coronario, al compararlos con los niveles obtenidos en la raíz aórtica de pacientes con disfunción sistólica y diastólica. Así mismo las concentraciones de péptido auricular natriurético y enzima convertidora de angiotensina fueron mayores en la vena interventricular anterior que en la raíz de la aorta en los dos grupos, con disfunción del ventrículo izquierdo, teniendo además correlación positiva con la presión de fin de diástole ventricular izquierda.

Por lo tanto la producción miocárdica de aldosterona así como la de enzima convertidora de angiotensina y péptido auricular natriurético son activadas en pacientes con falla cardíaca y es proporcional a la severidad de la enfermedad y en particular en aquellos individuos con disfunción sistólica. Los resultados obtenidos apoyan el uso terapéutico de inhibidores del receptores de la misma en insuficiencia cardíaca congestiva.

http://www.iladiba.com.co/noticias/2001/01/ene16-3.asp

 Insuficiencia cardíaca. Volumen 54, Número 02, Febrero 2001

*Normokalemic Hyperaldosteronism in Patients with Resistant Hypertension


Click here for article written by Sydney Benchetrit, MD, Jacques Bernheim, MD and Eduardo Podjarny, MD.
IMAJ 2002; 4; January; 17-20
 

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*Análisis coste-beneficio del uso de espironolactona en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca crónica

Javier Soto Álvareza y  Francisco González Vílcheza

aDepartamento de Economía de la Salud. Searle S.A. Madrid.Sección de Cardiología. Servicio de Medicina Interna. Hospital General Yagüe. Burgos.
 
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ISSN : 1579-2242
 

INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS: La insuficiencia cardíaca es una enfermedad con elevada morbimortalidad. La asociación de espironolactona (25 mg/día) a su tratamiento reduce la mortalidad en un 30% y los ingresos hospitalarios en un 35%. El objetivo de este estudio ha sido realizar un análisis coste-beneficio de la asociación de espironolactona al tratamiento actual de la insuficiencia cardíaca.
MÉTODOS: Este análisis se ha efectuado valorando los beneficios y costes directos de la asociación de espironolactona (25 mg/día) o placebo al tratamiento actual de la insuficiencia cardíaca en pacientes en grados funcionales III y IV. Como costes se incluyen la hospitalización, las pruebas complementarias y la medicación recibida. Como beneficios se consideran los días de hospitalización evitados, las pruebas complementarias no realizadas y la medicación concomitante no administrada. Los datos han sido obtenidos de RALES. La perspectiva elegida ha sido la del Sistema Nacional de Salud, y el horizonte temporal ha sido de dos años.
RESULTADOS: El coste/paciente en el grupo de espironolactona (293.653 pts.) fue menor que en el grupo placebo (402.353 pts.). El beneficio/paciente para el primer grupo (615.690 pts.) fue mayor que para el placebo (542.014 pts.). El beneficio neto (beneficio-coste) fue más elevado en el grupo de la espironolactona (322.037 pts.) que en el grupo placebo (139.661 pts.).
CONCLUSIÓN: La asociación de espironolactona (25 mg/día) al tratamiento convencional de la insuficiencia cardíaca produce un apreciable beneficio neto en términos monetarios. Este hecho es posible que genere un ahorro de recursos para el sistema sanitario.

Palabras clave: Insuficiencia cardíaca. Espironolactona. Análisis coste-beneficio.
 
Cost-Benefit Analysis of Spironolactone Use in the Treatment of Chronic Heart Failure

INTRODUCTION AND OBJECTIVES: Chronic heart failure (CHF) is a disease with a high morbidity and mortality. The addition of spironolactone (25 mg/day) in the treatment of CHFhas demonstrated a reduction in the mortality rate by 30% and in the hospitalization rate by 35%. The aim of this study was to perform a cost-benefit analysis of the association of spironolactone with the standard therapy for heart failure.
METHODS: This analysis was carried out by assessing all the direct benefits and costs, derived from the association of either spironolactone or placebo with the standard therapy for heart failure in patients with functional degree III and IV. Data of costs and benefits were obtained from RALES. The following costs were included: hospitalisation, complementary tests and medication given. Benefit included avoided hospitalisations, complementary tests not performed and medication saved. The chosen perspective was the National Health Service and the time span chosen was of two years.
RESULTS: The cost/patient in the spironolactone group (293,653 pts.) was lower than in placebo group (402,353 pts.). The benefit/patient in the former group (615,690 pts.) was higher than in the latter group (542,014 pts.). The net benefit (benefit-cost) of the spironolactone group (322,037 pts.) was higher than that observed in the placebo group (139,661 pts.).
CONCLUSIONS: The association with spironolactone (25 mg/day) with the standard therapy for heart failure produces a remarkable net benefit in monetary terms. This fact will probably generate some resource saving for the National Health Service.


Keywords: Heart failure. Spironolactone. Cost-benefit analysis.
 

INTRODUCCIÓN

La insuficiencia cardíaca crónica (ICC) es actualmente una de las principales causas de morbimortalidad en los países industrializados1,2 , además de producir un importante deterioro de la calidad de vida de los pacientes3 .
La prevalencia de la ICC se estima entre el 0,4 y el 2%, llegando a más del 10% en la población mayor de 75 años4 . Su tasa de mortalidad puede llegar al 50% por año5,6 , aunque en los últimos tiempos se aprecia una tendencia al descenso de ésta7 , probablemente en relación al mejor control de las enfermedades causales más frecuentes (cardiopatía isquémica e hipertensión arterial)8 , y a la consolidación de tratamientos más eficaces (básicamente inhibidores de la enzima conversiva de la angiotensina y betabloqueadores). Debido al envejecimiento progresivo de la población y a la mejoría en la supervivencia de los pacientes cardiópatas, se ha comprobado un aumento de la incidencia y prevalencia de la ICC en los últimos años.
En España, se estima que existen actualmente alrededor de 200.000 pacientes con ICC en el grupo de población de entre 25 y 74 años de edad9 . El presumible incremento en los próximos años puede hacer de la ICC una auténtica epidemia cardiovascular10 . La ICC es en la actualidad la primera causa de hospitalización en la población anciana11,12 , con una tasa de reingresos del 30% en los primeros 6 meses después del diagnóstico13,14 , lo que supone un importante consumo de recursos para los sistemas de salud15,16 .
La aldosterona desempeña un papel fundamental en la fisiopatología de la ICC: provoca retención de sodio y pérdida de magnesio y potasio, activa el sistema simpático e inhibe el parasimpático y promueve la fibrosis vascular y miocárdica17,18 . La administración de inhibidores de la enzima conversiva de la angiotensina produce inicialmente una disminución de los niveles de aldosterona. Sin embargo, meses después del inicio de la terapia, dichos niveles vuelven a las cifras iniciales o incluso mayores19 (fenómeno de escape de la aldosterona).
Por este motivo se apuntó que el bloqueo específico de la acción de la aldosterona podría proporcionar un beneficio adicional en el tratamiento de la ICC. Así, en un primer ensayo clínico, se demostró que la incorporación al tratamiento convencional de la ICC de espironolactona (un bloqueador de los receptores de la aldosterona) a dosis bajas (25 mg/día) producía un bloqueo efectivo de las acciones de la aldosterona, con una tasa de efectos adversos asumible20 . Recientemente, el Randomized Aldactone Evaluation Study (RALES)21 ha demostrado que dicha pauta terapéutica, aplicada durante dos años a pacientes con ICC con disfunción sistólica del ventrículo izquierdo en clases funcionales III y IV, produce una disminución del 30% de la mortalidad y de un 35% en el número de rehospitalizaciones.
Teniendo en cuenta la reducción en la tasa de rehospitalización observada en el RALES, el objetivo del presente estudio es analizar las ventajas económicas (análisis coste-beneficio) derivadas de dicha reducción que puede proporcionar la adición de espironolactona al tratamiento convencional actual de los pacientes con ICC en clases funcionales III y IV.

MÉTODOS

El análisis coste-beneficio se ha desarrollado valorando en términos monetarios las ventajas (beneficios) y los inconvenientes (costes) de la asociación de espironolactona (25 mg/día) al tratamiento convencional de la ICC (diuréticos, inhibidores de la enzima conversiva de la angiotensina y, opcionalmente, digoxina)22 .
En el presente estudio sólo se contabilizarán los gastos directos producidos por la rehospitalización (costes) y los ahorrados por la evitación de la rehospitalización (beneficios) en el grupo de pacientes tratado con espironolactona (terapia convencional más espironolactona) y en el grupo tratado convencionalmente (terapia convencional más placebo). Los datos sobre rehospitalización en cada grupo se han obtenido de los resultados del RALES21 (tabla 1). El horizonte temporal del estudio es de dos años, que es el tiempo medio de duración del RALES. Por dicho motivo, se ha realizado un ajuste temporal, aplicando una tasa de descuento del 3%, tanto a los costes como a los beneficios. La perspectiva elegida para el análisis ha sido la del Sistema Nacional de Salud, principal financiador de la asistencia especializada en nuestro país.
 


En la cuantificación de gastos, no se han considerado aquéllos no imputables a gastos estrictamente médicos, como los de desplazamientos de familiares, cuidados informales en el domicilio del paciente, contratación de terceras personas, etc., y tampoco los beneficios indirectos que pudieran resultar de una más rápida incorporación a la vida laboral o los derivados de la satisfacción del paciente o el incremento en su calidad de vida.
 

Beneficios

Los beneficios directos logrados con ambos grupos en evaluación son consecuencia del número de rehospitalizaciones evitadas con cada uno de ellos. Para convertir el número de pacientes libres de ingresos de ambos grupos en número global de episodios de rehospitalizaciones, se ha estimado que un paciente con ICC en clase funcional III o IV tiene una probabilidad media de ingresar dos veces al año23 .
Los beneficios se cuantificaron como la suma de los costes de los días de estancia hospitalaria evitados, de pruebas complementarias y analíticas no realizadas y de los fármacos adicionales no suministrados.
 

Costes

El cálculo de los recursos consumidos en cada episodio de hospitalización incluyó sólo los derivados de los días de stancia, pruebas diagnósticas efectuadas y medicación concomitante recibida durante el mismo. Ya que estos datos no se aportan en la publicación original del RALES21 , se revisaron todos los cuadernos de recogida de datos de los 254 pacientes españoles que participaron en dicho estudio (15% del total). De esta revisión se obtuvo que la estancia media en cada episodio de hospitalización fue de 10 días (rango, 7-13 días), realizándose un promedio de dos radiografías de tórax y dos determinaciones analíticas de rutina. Al 60% de los pacientes se les realizó un ecocardiograma transtorácico durante el ingreso. Todos los pacientes recibieron diuréticos de asa intravenosos (60 mg/24 h de furosemida de promedio) e inotrópicos parenterales (generalmente dobutamina, a una dosis media de 10 µg/kg/min durante tres días de promedio; rango, 1-5 días). No hubo diferencias significativas para los consumos por episodio de hospitalización entre los pacientes asignados a espironolactona y placebo. Los datos de los costes por episodio de hospitalización se resumen en la tabla 2. El coste de la terapia convencional no se contabilizó al no variar durante el tiempo y ser similar para ambos grupos, aunque en el que recibió espironolactona su coste de adquisición se tuvo en cuenta para la valoración global del coste.

 

Análisis de los datos


Las variables objeto de análisis fueron: a) beneficio neto (beneficio - coste); b) cociente beneficio/coste, y c) retorno (beneficio neto/coste, en porcentaje).

RESULTADOS


En la tabla 3 se desglosan los costes y los beneficios para el grupo asignado a tratamiento adicional con espironolactona y el grupo asignado a placebo. El valor actualizado del coste por paciente para el grupo de espironolactona fue de 293.653 pts., mientras que para el grupo placebo fue de 402.353 pts. El valor actualizado del beneficio por paciente fue de 615.690 y 542.014 pts., respectivamente.
 


En la tabla 4 se aprecia cómo la adición de espironolactona produjo un beneficio neto de 182.376 pts., superior al del grupo de tratamiento convencional más placebo. De igual manera, los costes fueron 108.700 pts. menores en el grupo de espironolactona respecto al grupo control. Esto hizo que tanto el cociente beneficio/coste como el retorno sean netamente superiores para la espironolactona comparada con placebo.
 

Como puede observarse en la tabla 5, el análisis de sensibilidad efectuado, en el que se ha modificado el valor de las variables con una mayor incertidumbre o que se consideran claves para el resultado (como el coste/día de hospitalización, el número de días de estancia en cada episodio de ingreso o el coste de las pruebas complementarias realizadas), el grupo de espironolactona continuó siendo la opción más eficiente, incluso en los escenarios más adversos.

 

DISCUSIÓN

La ICC es una enfermedad de incidencia creciente que comporta altas tasas de mortalidad y morbilidad. Esta última provoca que en los países industrializados más de un 5% de todos los episodios agudos de hospitalización en la población adulta se deban a la misma26 . Además, esta tasa de hospitalización se ha ido incrementando en los últimos años, lo que provoca un mayor coste adicional27,28 . El elevado consumo de recursos derivado, entre otros, de este hecho se ha cuantificado en diversos países: por encima de 10.000 millones de dólares/año en los Estados Unidos29 , alrededor de 6.800 millones de marcos/año en Alemania30 , cerca de 800.000 millones de coronas/año en Suecia31 y de 360 millones de libras/año en Gran Bretaña32 . En España, el tratamiento de la ICC supuso en 1993 un coste global entre 64.028 y 110.240 millones de pts., dependiendo de la tasa de prevalencia considerada33 . Por tanto, no es de extrañar que en el actual escena-rio de preocupación por la racionalización y/o contención de los gastos sanitarios, el análisis del impacto socioeconómico de nuevas terapias de eficacia probada sea de particular relevancia. En este contexto, el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas capaces de disminuir la morbimortalidad y la tasa de hospitalización de los pacientes con ICC se considera de primera importancia34 .
El estudio RALES21 ha demostrado recientemente que la adición de dosis bajas de espironolactona (25 mg/día) al tratamiento convencional de la ICC (diuréticos, inhibidores de la enzima conversiva de la angiotensina y, opcionalmente, digoxina) produce una significativa reducción de la mortalidad y de la tasa de rehospitalización. Nuestro estudio demuestra, además, que esta disminución de la tasa de hospitalización tiene un considerable impacto económico directo.
 

Limitaciones

En el presente análisis coste-beneficio sólo se han tenido en cuenta los costes directos derivados de la reducción de la tasa de hospitalización conseguida con la adición de espironolactona al tratamiento de la ICC. No se han cuantificado los costes directos no médicos (desplazamiento de familiares, cuidados informales en el domicilio, contratación de terceras personas para su cuidado, etc.), ni los costes indirectos (derivados de cambios en la productividad laboral del paciente y las horas/días laborales perdidas por los familiares/amigos involucrados en su atención y cuidado). Es probable que la disminución de hospitalizaciones incida favorablemente en la mayoría de estos costes y, por tanto, que el impacto económico del tratamiento adicional con espironolactona pueda ser mayor.
Para el cálculo de los costes generados durante los ingresos hospitalarios, se han tomado solamente los datos del subgrupo de pacientes españoles que participaron en el RALES (revisando los cuadernos de recogida de datos de cada uno de los participantes), dado que fue totalmente imposible obtener estos datos del total de pacientes que participaron en el estudio. Es posible que el hecho de haber inferido lo encontrado en el subgrupo español al total de los participantes haya producido un pequeño sesgo a la hora de evaluar los costes globales.
Nuestro estudio se basa en los resultados de un ensayo clínico que evalúa la eficacia, ya que se ha realizado en condiciones experimentales, un tanto ideales. Los resultados podrían variar con la administración del tratamiento en condiciones de uso habitual, en distintos lugares en los que se trata la ICC en nuestro país (clínicas de insuficiencia cardíaca, servicios de cardiología, servicios de medicina interna y geriatría, atención primaria).
El estudio RALES incluyó sólo a pacientes con ICC en clases funcionales III-IV por disfunción sistólica del ventrículo izquierdo. En consecuencia, los resultados del presente estudio no son extrapolables a pacientes en clases funcionales I y II o con ICC por disfunción diastólica (fundamentalmente ancianos), en los que el efecto de la espironolactona aún no se conoce.
No se ha realizado un seguimiento de los pacientes que estaban vivos cuando se interrumpió el RALES, por lo que es difícil saber si ambos grupos (el que originalmente recibió espironolactona y el placebo cambiado a espironolactona) presentan una duración mayor de la vida, ni si tienen una menor tasa de ingresos y complicaciones que los controles históricos con el tratamiento convencional. Teniendo en cuenta que en el RALES se observó que una proporción más alta del grupo de espironolactona frente al grupo placebo pasó a una clase funcional mejor (disminuían de grado funcional), es previsible y plausible que los pacientes en tratamiento con este medicamento pudiesen vivir más tiempo con menos complicaciones y mejor calidad de vida.

CONCLUSIÓN


La adición de espironolactona al tratamiento actual de la ICC por disfunción sistólica en clases funcionales III y IV proporciona una relación coste-beneficio, en términos monetarios, altamente favorable y rentable.


FE DE ERRORES>

En el Volumen 53 - Suplemento 2 - 2000 se ha pro-ducido un error en la relación de autores de dos co-municaciones, siendo lo correcto:

P611
HALLAZGOS ANGIOGRÁFICOS EN LA ANGINA INESTABLE CON CAMBIOS ELECTROCAR-DIOGRÁFICOS
Alejandro J. Navarro, Juan Sanchís, Vicente Bodí, José V. Monmeneu, Marisa Blasco, Luis Insa, Rafael Sanjuán, Ángel Llácer, José A. Ferrero y Vicente López-Merino. Hospital Clínico Universitario, Valen-cia y Hospital Marina Baixa, Villajoyosa.

P665
PREDICTORES DE EVENTOS HOSPITALARIOS EN LA ANGINA INESTABLE CON CAMBIOS ELECTROCARDIOGRÁFICOS
Alejandro J. Navarro, Juan Sanchís, Vicente Bodí, José V. Monmeneu, Marisa Blasco, Luis Insa, Rafael Sanjuán, Ángel Llácer, José A. Ferrero y Vicente López-Merino. Hospital Clínico Universitario, Valen-cia y Hospital Marina Baixa, Villajoyosa.

CORRECCIÓN DE LOS AUTORES
En el Volumen 53 - Suplemento 2 - 2000 se ha pro-ducido un error en la relación de autores de una co-municación, siendo lo correcto:

P183
EL USO DE SÍNTOMAS, SIGNOS, RADIOGRAFÍA DE TÓRAX Y ELECTROCARDIOGRAMA EN EL DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL DE LA INSUFI-CIENCIA CARDÍACA SISTÓLICA FRENTE A DIASTÓLICA
José L. Ramos Martín, Manuel Villegas García, M. Dolores Espinosa, Alfredo Garzón, Juan A. Ruipé-rez y Mariano Valdés Chávarri. Hospital Universita-rio Virgen de la Arrixaca, Murcia.
 

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Este artículo ha sido citado en :
 

1. Insuficiencia cardíaca
Características basales y determinantes de la evolución en pacientes ingresados por insuficiencia cardíaca en un hospital general. Rev Esp Cardiol 2002; 55: 571 - 578
[Texto completo]
[PDF]

 

Rev Esp Cardiol 2001; 54: 175 - 180
ISSN : 1579-2242

http://www.revespcardiol.org/cgi-bin/wdbcgi.exe/cardio/mrevista_cardio.fulltext?pident=13499

 

 

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Este sitio se actualizó por última vez el 29 de August de 2004